
El mundillo de la ufología anda algo revuelto últimamente. Desde hace años, las informaciones relativas a los ovnis parecen haberse visto salpicadas de “dimes y diretes”. Algo muy próximo al periodismo del corazón, en su versión más zafia. El último capítulo de este culebrón lo ha firmado un escritor consagrado. Su nombre le sonará: Juan José Benítez.
El periodista navarro mantiene una enemistad visceral y manifiesta con uno de los iconos de la ufología científica, Vicente-Juan Ballester Olmos. Ambos defienden posturas bastante encontradas, por no decir diametralmente opuestas, en el estudio de los ovnis. Benítez representa la vertiente más especulativa, esto es que las luces no identificadas en el cielo tienen un origen extraño. De hecho, no le cuesta demasiado considerarlas naves extraterrestres; esto a pesar de que no existe ninguna prueba en este sentido. Ballester Olmos desarrolla la ufología con herramientas científicas, es decir, aplicando software informático sobre coordenadas astronómicas, posiciones de satélites, consultas a astrónomos, meteorólogos…Esto le lleva a considerar que, prácticamente, un 95% de los avistamientos tienen una explicación natural.
Los objetivos, en ambas corrientes, difieren. La ufología creyente busca una visión romántica de la realidad (tan evocadora como afirmar que los alienígenas existen y velan por nosotros). La ufología racionalista, por contra, persigue el conocimiento, desentrañar el misterio…aunque para ello haya que renunciar a los extraterrestres que tanto nos han hecho soñar.
La chispa saltó, definitivamente, cuando se inició el proceso de desclasificación relativo a la documentación sobre avistamiento de ovnis que almacena el Ejército del Aire.
En 1976, Juan José Benítez recibió de manos de los militares una serie de informes ovni, con el compromiso de que esta información fuera utilizada con sensatez. No tardó demasiado el periodista en emplear esa documentación para elaborar un libro, en el que achacaba el origen de todos los ovnis que aparecían en los informes a naves tripuladas provenientes de otros mundos. Muy posiblemente, el contenido sensacionalista y sin fundamento de aquel libro provocó malestar entre los militares que, en 1979, elevaron a la categoría de “Materia Reservada” todo lo que tuviera que ver con los no identificados, impidiendo, de esta manera, que los investigadores civiles volvieran a meter las narices en este asunto.
Así las cosas, a principios de los noventa, dos estudiosos del fenómeno, Joan Plana y Ballester Olmos, inician una serie de gestiones que conducirían a un segundo proceso de apertura del Ejército del Aire en esta materia. Gracias a ellos, los interesados en este tema disponemos de más de noventa casos que han sido previamente investigados por personal militar (con partes meteorológicos, información sobre vuelos comerciales, testimonios…)
La colaboración de los ufólogos se limitaba a revisar estos informes y aportar una explicación a cada caso. Este hecho irritó tremendamente a Benítez que puso el grito en el cielo, posiblemente por no verse protagonista de un proceso tremendamente esperado por los aficionados a la temática ovni. Acusó a Ballester Olmos de manipulador, ya que lograba explicar racionalmente gran número de informes, y denunció una conspiración para desacreditar a la ufología.
Juan José Benítez, autor tremendamente conocido e influyente, generó un estado de opinión en contra de los ufólogos escépticos, apelando a una serie de argumentos que, a los ojos de cualquier persona medianamente crítica, no se sostienen. A esta corriente, liderada por Benítez, se sumaron numerosos investigadores prácticamente sin plantearse la base de las acusaciones del periodista navarro.
Un ejemplo de la falta de argumentos de Juan José Benítez es su última maniobra, en su constante intento por desacreditar a Ballester Olmos. En su página web, aquel acusa a éste de lo de siempre (manipulación, mentiras…) pero, para esta ocasión, aporta como “pruebas” unas cartas privadas. Se trataba de la correspondencia entre Willy Smith, ufólogo norteamericano que colaboró con Ballester en la desclasificación, y éste último.
Según se deduce de estas cartas, Smith va entrando en un proceso de creciente radicalización de sus ideas, ante el número de casos que va explicando Ballester. Esto despierta en el investigador norteamericano unos recelos irracionales que le lleva a pensar que su colaborador español está inmerso en una campaña de intoxicación del fenómeno ovni y que el Ejército del Aire español es algo así como la CIA (idea muy propia de la mitología ufológica en la que el estado conspirador guarda secretos inconfensables sobre la vida en otros mundos).
Por lo demás, las aludidas cartas, lejos del propósito de Benítez, presentan una dinámica de colaboración entre civiles y gobierno, limpia y transparente. En las mismas se dilucida un correcto proceder en las investigaciones de los informes, haciendo consultas a expertos en diversas materias y aplicando el sentido común.
El que se delata es el propio Smith, al traicionar la amistad de Ballester Olmos, entregando, hace unos años, una correspondencia privada y personal a Juan José Benítez, y el propio Benítez que, en un proceder deshonesto y poco ético, publica estas cartas particulares.
Así funciona, en ocasiones, el periodismo del misterio. Que lástima.
Héctor Fajardo y Alfonso Ferrer
lunes 25 de febrero de 2008
Despropósito ufológico
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4 comentarios:
Hola amigos!
Deberíais tener un poco más de respeto por las posibles personas que visitan vuestra páginas, porque vertéis en ella una cantidad de sandecer increíbles.
El triste y mediocre hecho de haber salido varias veces en el circo lucrativo de phenómena no debe cegaros y haceros creer que sois unas auténticas estrellas mediáticas.
La prueba de ello es el paulatino acercamiento que estáis realizando hacia Ricardo Campos, hastiado y mediocre ser que apenas ha salido de los blogs y cuyos oscuros intereses lo mantienen en la misma postura pase lo que pase.
Que no os ciegue este "ícono de la intoxicación" ni creáis en lo que váis a heredar siempre y cuando "seáis buenos y le hagáis el trabajo sucio".
¿Está claro? Por lo demás estáis tremendamente verde y la retórica no es vuestro fuerte, porque en pocas líneas se ve lo flojos que estáis.
Que la gente no diga nada no quiere decir que esté de acuerdo con lo que afirmáis. Al menos, deberías estudiar más gramática, y otras ciencias, para parecer más eruditos. Recordad que la gente no es tonta.
Repito: no olvidéis que Ricardo necesita vasallos y tontos útiles que le hagan el trabajo sucio. A vosotros un buen futuro os queda bien lejos. Si queréis, aprovechad la ocasión para llegar lejos en la senda escéptica, y ahí tendréis que aprender a callar y callar para no hundir a vuestros nuevos líderes. Ya lo iréis viendo.
Adios Primaveras.
¿Por cierto, qué tal os va con el caballo?
Artemi.
Artemi, tanta diarrea para no decir nada. La retórica tampoco es lo tuyo.
Un saludo.
Alfonso Ferrer.
Hola, Artemi.
Creo que tienes que estudiar un poco más. Date tiempo y te paciencia. Lee, lee mucho, pero de cosas distintas, literatura clásica, lee a Stephen Jay Gould, lee a Cioran, lee buena poesía, lee cultura escrita seria, no bazofia destinada exclusivamente a alejar a la gente de su dinero.
Eso te ayudará a discriminar entre la basura y la cultura. Y también a escribir mucho mejor de lo que lo haces, pues tienes un estilo bastante macarrónico y torpe. Es sólo mi opinión.
Esto es lo que abre la mente de verdad; uno termina dejando de creer que los pajaritos dan de mamar a sus crías.
Ah, y no es "ícono", es icono (por seleccionar una de las faltas ortografía y solecismos que hay en tus alocadas líneas). Eso pasa porque, por ahora, no has leído lo suficiente. Ten paciencia contigo mismo.
Publicar cartas privadas no sólo es inmoral y una actitud de escasa ética sino que es un delito...
¿Qué dirá su querido Jesús de Nazaret sobre esta actitud suya, Sr.
Benítez?
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